sabato 16 agosto 2014

Prefiero comerlo frío

Estuve luchando para encontrar un tema para dedicar mi primera entrada oficial. He aprendido tanto sobre ciertas cosas, pero al mismo tiempo nada en general, que no me siento en lo absoluto lista aún para compartir todo lo que he hecho ya parte de mis rutinas y hábitos diarios.

Aunque el otro día, en casa de mi querida amiga Guada, tuve una corta pero acalorada discusión sobre microondas, duró literalmente unas cuantas oraciones, pero eso es normalmente suficiente para agitarme los pensamientos. Si, soy un tanto obsesiva, ya lo verás. 

Los microondas han sido en realidad ya durante muchos años una preocupación para mi, ya que desde que tengo uso de memoria en la casa de mis padres siempre ha habido uno. Al principio era obviamente un objeto de asombro y agradecimiento por no tener la necesidad de pedir ayuda a los adultos para calentar mis sobras o hacer cangil (pochoclo, palomitas de maíz, canchitas, cotufa, etc.), podía hacer yo misma aplastando nada más un botón. Digo, ¿Qué no es maravilloso de eso? Pues resulta que mucho. Aunque, no se han hecho los estudios suficiente -según algunos-, pero la información que se tiene a la mano ahora a mi me basta. Todo comenzó cuando me hice la pregunta: Si me recomiendan no ubicarme cerca de un microondas en uso, ni poner medicina/alimentos sobre o cerca de éste ¿Por qué por todos los cielos, comería algo que emerge de él? Sentido común en mi mundo. Pero me han querido debatir bien fuerte numerosas veces respecto a este tema. Como Guada discutía ayer: "Si no quieres usar un microondas, entonces también deshazte de tu iPhone" Y sin duda alguna tiene razón. Pero bueno, estoy trabajando en cambiar mi vida un pasito a la vez y no estoy lista aún para escuchar a mis viejos decirme que estoy yéndome para atrás o cómo estaría rompiendo el trato que hice con mi mamá de hablar con ella todos los días después de nuestro maravilloso viaje por Australia y Nueva Zelandia, o cómo la tecnología a cambiado al mundo y talvez incluso escucharé palabras como "troglodita". Simplemente, no estoy lista aún. Aunque mientras duermo, el teléfono está en la habitación continua, en modo avión y/o apagado, aparte que desconecto el wi-fi. En todo caso, algo a lo que si renuncié hace mucho, aún viviendo bajo el mismo techo de mis padres, fue el microondas. Yo creo sinceramente que ha sido un importante paso para mi. Aparte del sentido común, hay algunos puntos para tener en consideración cuando se decide deshacerse de una buena vez de ese productor de radiación dañina. Te lanzo nada más un par de conocimientos súper básico sobre los microondas, pero te sugiero que te informes por tu cuenta, así puedes decidir por ti mismo si los demás factores pesan lo suficiente como para dejar o no de calentar tus comidas en microondas. Siempre es tu decisión.

-La función natural del calor [en la comida] comienza por afuera, mientras que el calentamiento por microondas comienza por adentro en las células y moléculas, principalmente aquellas que contienen agua, porque es más trabajoso calentar desde las azúcares y las grasas. Artificial. Así que aunque habrás los que te retarán diciéndote: "pero el sol emite radiación". Tu puedes contestar: Primero que nada, no es el mismo tipo de radiación artificial y segundo, necesitamos el sol para sobrevivir, te aseguro que necesitamos microondas.

-El cambio que ocurre en las células y moléculas por el calentamiento por microondas crea nuevos componentes que nuestros cuerpos no son capaces descomponer, ya que son desconocidos en nuestras naturaleza. Aún cuando los métodos tradicionales de calentamiento de comidas también cambian las propiedades de nuestros alimentos, no es un cambio que daña nuestros cuerpos. Nos privará de algunas de las riquezas de lo que estaremos a punto de consumir, pero ciertamente no es dañino para nuestro sistema.

Ahora, quisiera aprovechar esta segunda entrada para especificar que cualquier cosa que yo escriba en este blog es enteramente mi opinión, basada en mis experiencias personales y mi conocimiento. No pretendo presentar ninguna "verdad absoluta" aquí y claramente no quiero plagiar  autoría en ninguno de estos temas. Lo que he aprendido sobre estos temas ha sido mayormente de boca en boca, corroborando con el internet. Cuando sepa/recuerde las fuentes haré definitivamente las debidas referencias. Pero si es algo que leí/oí/viví mucho tiempo atrás, me abstendré de hacer referencias, ya que son ahora mi propia verdad y solo estoy tratando de pasar la bola.

Referencias:
Lee más sobre el tema en este artículo sobre el estudio de Hans Hertel sobre el calentamiento en microondas (en inglés): Aquí


Nessun commento:

Posta un commento